Vinos sin Parker

Buenos días amantes del vino, durante los años en los que he podido progresar mi
paladar con la uva fermentada, hubiera agradecido que algún alma me dijera sin
tapujos que podía beber, como debía hacerlo y como adelantar esta carrera mia
con la experiencia que nunca tuve a lo hora de escoger un vino en el corte
inglés. Ahora que Paker se ha convertido un genio ilustrado al otorgar puntos
metáforicos a algún sabor a láctico o a algún olor uva pasa, voy a acercame a
aquellos que buscan algo más que un número y se quieren dejar llevar por una
impresión de tu a tu.Puntuar vinos es interesante, decir lo que piensas de
ellos satisfactorio... pero lo que te va a encantar, sin duda alguna, va a ser
probarlos!


lunes, 23 de diciembre de 2013

Señorio de Sobral 2012. El secreto de las abejas

Señorío de Sobral 2012
Para los golosos, para los amantes de la dulzura que se levantan a las dos de la madrugada en busca de calmar su necesidad con una cucharada de un membrillo descafeinado. Cabe la duda para los amantes de la miel si las abejas realmente elaboran el producto que realmente quieren o se quedan a medio camino del refinado que anhelaban; es entonces ,este insecto, un bodeguero en potencia que fabrica ,sin añada y con paneles como barricas, su pan o nuestro dulce que matiza los vinos con más oro en copa, que antes de ser exprimidos fueron regados por el Miño. Hoy no se pierde la cita, un vino que nace en Rías Baixas, con permiso y empadronamiento en la bodega Señorío de Sobral; el vino ya cubre las copas y de mis anotaciones en sucio se deducen: posee un amarillo con continuidad, muy limpio, de abajo a arriba mandan unos dorados brillantes donde la albariño sacó su color más veraniego. En nariz peras blancas en almíbar, flores que mandan sobre la hierba, frutas con hueso como el melocotón dan el dulzor a la copa; En boca se presenta graso, con amagos de barrica que no existió en el proceso, con un cuerpo goloso que se disipa para cambiar el almíbar en las frutas blancas y la madurez del melocotón por cítricos delicados que provocan una acidez sutil y domesticada. Mezcla la untuosidad con la frescura y la fruta más dulce con el mordico a la que aún mantiene la piel; su trasiego por boca busca la amistad que se transforma en confianza acabada la primera copa. La única duda es si Señorío de Sobral ,al igual que las abejas, elaboró este caldo con la consciencia de que gustaría a cualquiera que lo probara. Lo conseguís por 8,50 € , sus cepas adornan un río mítico y su vino puede llenar de color vuestra mesa, y recuerda que... Sin vino no hay navidad.

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