Vinos sin Parker

Buenos días amantes del vino, durante los años en los que he podido progresar mi
paladar con la uva fermentada, hubiera agradecido que algún alma me dijera sin
tapujos que podía beber, como debía hacerlo y como adelantar esta carrera mia
con la experiencia que nunca tuve a lo hora de escoger un vino en el corte
inglés. Ahora que Paker se ha convertido un genio ilustrado al otorgar puntos
metáforicos a algún sabor a láctico o a algún olor uva pasa, voy a acercame a
aquellos que buscan algo más que un número y se quieren dejar llevar por una
impresión de tu a tu.Puntuar vinos es interesante, decir lo que piensas de
ellos satisfactorio... pero lo que te va a encantar, sin duda alguna, va a ser
probarlos!


martes, 10 de diciembre de 2013

L´obaga 2012. El aire que me lleva

L´Obaga 2012
Para una cena divertida un Joven, para una cena con nostalgia Priorat... Para ambas cosas L´Obaga 2012. Nos decantamos por darle un aire distinto a los sabores nocturnos y abrimos este caldo al que parker le "regaló" no hace mucho 86 puntos. Abrir es importante, personalmente es un momento que me impone y la primera oleada de olores sin salir de botella es la del golpe de intensidad del frío que cristaliza la piel, criogenizando las noches más heladas para llenar de esencia la distancia entre el corcho y el primer manto de Garnacha y Syrah. Ya está copa, muestra capa alta casi sin dejar vivir la luz con un ribete violáceo; a 20 cm de la copa ves como aclara desde su epicentro hasta el ribete con un morado impecable que recuerda al exprimido de la fruta negra. Su entrada aporta mucho cuerpo, con un paso envolvente con aristas frutales; su paso es enigmático, es intenso pero de trago fácil, mostrando fruta más verde que anuncia posibilidad de astringencia; pero las advertencias quedan sólo en eso, Vinicola del Priorat le da un giro para transformar su fruta en más madura que se hace larga y que intima en boca con una propuesta clara. Encarna perfectamente en el papel de personaje misterioso que se vuelve más y más interesante a cada trago; sus matices son familiares aunque sugieren un cambio de discurso y su final busca un recuerdo de sus inicios donde la garnacha puso la fruta en su punto, la envidiable Syrah la estructura y la potencia, las llicorelles su empaque y primarios y el bodeguero lo unió todo para crear los violáceos más sabrosos que recuerdo. Sin que se acostumbre, le damos la razón al Sr. Parker. Es un vino ,que por 7,90 €, merece estar en el epílogo de los vinos que más me gustaron. Primero Parker, ahora yo... Qué tiene que pasar para que busques una botella?

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