Vinos sin Parker

Buenos días amantes del vino, durante los años en los que he podido progresar mi
paladar con la uva fermentada, hubiera agradecido que algún alma me dijera sin
tapujos que podía beber, como debía hacerlo y como adelantar esta carrera mia
con la experiencia que nunca tuve a lo hora de escoger un vino en el corte
inglés. Ahora que Paker se ha convertido un genio ilustrado al otorgar puntos
metáforicos a algún sabor a láctico o a algún olor uva pasa, voy a acercame a
aquellos que buscan algo más que un número y se quieren dejar llevar por una
impresión de tu a tu.Puntuar vinos es interesante, decir lo que piensas de
ellos satisfactorio... pero lo que te va a encantar, sin duda alguna, va a ser
probarlos!


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lunes, 14 de abril de 2014

La planta 2012. El tresillo de mi casa andaluza

La planta 2012
Todos somos de pueblo, y quién no lo es tiene una tía o un primo o un amigo de la infancia que al acabar el año escolar tenía un primo de tercer cruce que tenía  una casa en un pueblo donde el calor corre, y no más de un par de miles de habitantes. Al llegar a aquella casa centenaria, te encuentras a mano derecha una habitación con dos sofas antiguos y una mesa camilla, tú tenías poco más de 13 años y nunca entendiste para que servía una habitación sin tele, hoy SI. Hoy le das la vuelta a los números para vestir 31 y ya no notas el calor de la juventud sino la brisa que llena la habitación de los tresillos para respirar profundo y abrir otro caldo de ribera del duero mientras el periódico se congeló en la página 7. En copa muestra un oscuro rotundo de capa alta, su lágrima sanguínea vuelve lenta a un ribete rubí con amagos violáceos. En nariz promete tempranillo con fruta a punto de olvidarse de la juventud, con aromas balsámicos muy coloreados por el verde de las especies como pimienta blanca, o el negro y rojo de las bayas de zarza; en boca te seduce su cremosidad, todos los sabores que acentua son cárnicos, masticables y lejos de la anemia. Con fruta bien macerada pero más verde que en nariz, que invita a la fiesta de la dulce acidez, del matrimonio entre entre la tempranillo y el tostado del roble, a una astringencia encorsetada por un final largo y notable. La imparcialidad es una itopía cuando hablamos de Arzuaga, nos gusta cada racimo que tocan; para entender de lo que hablamos debéis probar toda la cadena de mando que empieza por este vino que crió 6 meses en barrica, es como si hubieran negociado con la uva un pacto de sucesión por el cual cada vino sería mejor que el anterior. Este estrujado merodea los 7,90 € y es la L vinícola para retos mayores en boca. Busca en los reversos de donde venden vino un punto rojo que situe en el mapa a Quintanilla de Onésimo, así de fácil...

viernes, 4 de abril de 2014

Castlet Rose 2012. Piruletas, piscinas y 15 años

Castlet Rosé 2012
No me parece necesario ocupar más lineas para realizar una nota de cata, el título debería bastar pero por si alomejor esperabas algo más, te dedico el esbozo de lo que fué mi reunión con un Italiano en el que 4 niñas son el recuerdo de un verano que ya pasó. En copa dibuja un rosado voluminoso, con rojos muy vivos, una piruleta desgastada por la gula de un niño. En nariz componentes frescos y feriales, fresas con algodón de azúcar y amapolas campestres con fondos húmedos. Todo se sincroniza para llegar a la boca en un suspiro, los segundos en copa pasan lentos, veamos si su conversación acompaña al estilismo. En boca propone una entrada sibilina, es ligero pero no en sabor sino en el trasiego del paso, ya que da la sensación de que la boca es el agujero de un barco donde por 11 mm caben mil litros. Su jovialidad y frescura duran hasta bien pronunciado el beso, donde el relevo de un picadillo de frutas recien arrancadas de la rama junto a cien flores que no cuajaron en flor; incuba un final más extenso, más largo con una acidez que es como la mentira de un niño: sin premeditación y en voz baja. No habla mucho pero lo que dice es interesante y los ácidos más cítricos que residen en el postgusto te recuerdan al primer baño de la temporada en la piscina de tu pueblo recién cumplidos los 15. De eso se trata parece, de que los vinos te lleven a un día para regresar a casa cuando la botella se acaba. Si perdiste el album de tu pubertad puedes intentar volver por 12,90 €, y tú que bebes vino hazte un planteamiento, pon un rosado en tu vida!

lunes, 31 de marzo de 2014

Viña Real Oro Reserva 2007. Gotas rojas de Laguardia

Viña Real Oro Reserva 2007
A veces me pasa que cuando empieza a llover pienso que llueve en todo el mundo; que si la viña que miro empapa sus brotes de primavera, todas la viñas se estarán mojando y que el cielo riega por igual a las cepas que hablan vasco, castellano antiguo o gallego de viejas aldeas. Pero cuando te relajas desde tu balcón de 2x2 y miras al fondo del retrato ves que tu impresión te engaña y que sólo llueve en un radio de 150 pasos a la redonda, es ahí cuando me pregunto: de qué color es la lluvia que riega Laguardia? Hoy tiñe las copas un riojano de la cosecha 2007; en copa muestra una capa alta de ribete rojo vivo que no entiende de reservas, con una lágrima constante. En nariz, lácticos de fresa, balsámicos, madera nueva tostada, cueros finos que envuelven frambuesas y moras con especies muy aromáticas como el clavo y tomillo. En boca dispone una entrada densa y jugosa donde se propaga la fruta que olimos, acompañan a la boca sabores suaves donde el roble francés retrocede para dejar a las vainillas que se alían con las que desafían el monopolio de la tempranillo para sazonar el trago, acompañar al plato y redondear a los sabores que se extraviaron. Es el legado de este reserva, reconducir a las uvas que se fugaron de la clase de "como evitar las aristas". Añoramos que la acidez alavesa nos acompañe más allá del postgusto, donde la fruta actuó contenida dentro de un tanino muy americano y bien vestido. Es un vino que nunca rompe el molde y como la lluvia fina, cuando te quieres dar cuenta la botella está vacia y estás completamente mojado por las gotas rojas de Laguardia que recoge Bodega Viña Real de la mano de Cune para conservar en una botella. Se cambia por 14,40 €, es otra apuesta segura de las que compensan una bodega, el eslabón que hace irrompible la cadena que une Rioja y el vino. Esto ya ha comenzado, a beber!