Vinos sin Parker

Buenos días amantes del vino, durante los años en los que he podido progresar mi
paladar con la uva fermentada, hubiera agradecido que algún alma me dijera sin
tapujos que podía beber, como debía hacerlo y como adelantar esta carrera mia
con la experiencia que nunca tuve a lo hora de escoger un vino en el corte
inglés. Ahora que Paker se ha convertido un genio ilustrado al otorgar puntos
metáforicos a algún sabor a láctico o a algún olor uva pasa, voy a acercame a
aquellos que buscan algo más que un número y se quieren dejar llevar por una
impresión de tu a tu.Puntuar vinos es interesante, decir lo que piensas de
ellos satisfactorio... pero lo que te va a encantar, sin duda alguna, va a ser
probarlos!


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viernes, 4 de abril de 2014

Castlet Rose 2012. Piruletas, piscinas y 15 años

Castlet Rosé 2012
No me parece necesario ocupar más lineas para realizar una nota de cata, el título debería bastar pero por si alomejor esperabas algo más, te dedico el esbozo de lo que fué mi reunión con un Italiano en el que 4 niñas son el recuerdo de un verano que ya pasó. En copa dibuja un rosado voluminoso, con rojos muy vivos, una piruleta desgastada por la gula de un niño. En nariz componentes frescos y feriales, fresas con algodón de azúcar y amapolas campestres con fondos húmedos. Todo se sincroniza para llegar a la boca en un suspiro, los segundos en copa pasan lentos, veamos si su conversación acompaña al estilismo. En boca propone una entrada sibilina, es ligero pero no en sabor sino en el trasiego del paso, ya que da la sensación de que la boca es el agujero de un barco donde por 11 mm caben mil litros. Su jovialidad y frescura duran hasta bien pronunciado el beso, donde el relevo de un picadillo de frutas recien arrancadas de la rama junto a cien flores que no cuajaron en flor; incuba un final más extenso, más largo con una acidez que es como la mentira de un niño: sin premeditación y en voz baja. No habla mucho pero lo que dice es interesante y los ácidos más cítricos que residen en el postgusto te recuerdan al primer baño de la temporada en la piscina de tu pueblo recién cumplidos los 15. De eso se trata parece, de que los vinos te lleven a un día para regresar a casa cuando la botella se acaba. Si perdiste el album de tu pubertad puedes intentar volver por 12,90 €, y tú que bebes vino hazte un planteamiento, pon un rosado en tu vida!

lunes, 31 de marzo de 2014

Viña Real Oro Reserva 2007. Gotas rojas de Laguardia

Viña Real Oro Reserva 2007
A veces me pasa que cuando empieza a llover pienso que llueve en todo el mundo; que si la viña que miro empapa sus brotes de primavera, todas la viñas se estarán mojando y que el cielo riega por igual a las cepas que hablan vasco, castellano antiguo o gallego de viejas aldeas. Pero cuando te relajas desde tu balcón de 2x2 y miras al fondo del retrato ves que tu impresión te engaña y que sólo llueve en un radio de 150 pasos a la redonda, es ahí cuando me pregunto: de qué color es la lluvia que riega Laguardia? Hoy tiñe las copas un riojano de la cosecha 2007; en copa muestra una capa alta de ribete rojo vivo que no entiende de reservas, con una lágrima constante. En nariz, lácticos de fresa, balsámicos, madera nueva tostada, cueros finos que envuelven frambuesas y moras con especies muy aromáticas como el clavo y tomillo. En boca dispone una entrada densa y jugosa donde se propaga la fruta que olimos, acompañan a la boca sabores suaves donde el roble francés retrocede para dejar a las vainillas que se alían con las que desafían el monopolio de la tempranillo para sazonar el trago, acompañar al plato y redondear a los sabores que se extraviaron. Es el legado de este reserva, reconducir a las uvas que se fugaron de la clase de "como evitar las aristas". Añoramos que la acidez alavesa nos acompañe más allá del postgusto, donde la fruta actuó contenida dentro de un tanino muy americano y bien vestido. Es un vino que nunca rompe el molde y como la lluvia fina, cuando te quieres dar cuenta la botella está vacia y estás completamente mojado por las gotas rojas de Laguardia que recoge Bodega Viña Real de la mano de Cune para conservar en una botella. Se cambia por 14,40 €, es otra apuesta segura de las que compensan una bodega, el eslabón que hace irrompible la cadena que une Rioja y el vino. Esto ya ha comenzado, a beber!

martes, 4 de marzo de 2014

Torremorón 2009 Crianza. El vino y la sombra

Torremorón 2009 Crianza
En una casa cualquiera, imaginemos que la mía, existe un botellero de los de antes, de madera nutrida pero mordisqueado por el tiempo, de cuatro alturas y con botellas sobrepuestas donde ya no queda espacio; y en la esquina superior lleno de polvo leo "Del Duero", fue suficiente para soplar y situar en el mapa a Quintanamanvirgo, hijos de Ribera. Hemos preparado cena y aireado la tempranillo que tuvo relación con Tanino, primo hermano de la barrica mixta que lo acunó durante 12 meses. En copa capa media, con ribete carmín profundo de lágrima sensible; en nariz frutas rojas, cacaos, madera de primer y segundo año encuadernan ahumados y aliño de ligero especiado. En boca: entrada convincente y repentina, la tinta fina se desliza dentro del tobogan de la boca con sutileza y una pendiente de 45º, cayendo en el paso donde mantiene su prudencia dulcificando y limpiando la carne grasa; las frutas rojas como la cereza más prematuras que en nariz se acomodan con toques de mora para coronar a la tempranillo como reina del paladar, siendo importante entre el final y el postgusto con algún matiz mineral. Ligera acidez que maquilla la compostura y los modales de un caldo de trago moderno y versátil. Se hizo largo viniendo de menos a más en boca, empezando por la sombra y acabando por el vino. Su precio de entretiempo, sobre los 5,40 €, no admite discusión para asignarle un hueco en el rincón donde viven los botelleros, sobretodo para los que ensuciamos 2 copas al día. Es, posiblemente, la DO más creyente en la religión de la fruta madura y nos hacen creer a los demás; Bodegas Torremorón lee señalando con el dedo la biblia Del Duero para que nada cambie y sus vinos sean reconocibles para ciegos pero con boca.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Ribas Negre 2010. Las entrañas de la viña


Ribas Negre 2010
Hoy podríamos haber ido andando, teníamos mas cerca la viña que el supermercado. Como actriz de reparto las copas de fondo y como actor principal el hijo menor de una familia que lleva 3 siglos haciendo vino. Se inicia el destape del vino, del que tenemos un recuerdo cercano. En copa, gana por mayoria absoluta, la capa media/alta con un ribete madurado que se adorna con rubís a los que se les exprime su gota más oscura. En nariz agota los recursos de la fruta roja madura con fondos balsámicos; la madera se presenta como la amiga de la juventud que alternó con francesa y americana. Ya en boca, cuando la entrada lo retiene finge ser lineal y fresco, ya que en el paso magnifica la fruta más en su punto, haciendo del trago un juego que recorren 4 uvas capitaneadas por una mantonegro sin fisuras que retuvo cada centímetro de las raices autóctonas más viejas de Mallorca. De cada persona una filosofía y de cada bodeguero un vino; Ribas propone dejar caer mil hojas y ver como nacen cientos de brotes para aislar una cepa, para de ella, llenar los 0,75 que propone el vidrio. Encarna perfectamente el beber por el disfrute por unos 11 €; con un trago exageradamente fácil y una acidez final que ruboriza a las bocas que aún llevan la L. Lo repetimos, por ser creyentes de la religión que crea este bodeguero; 1 cepa: 1 botella. Ser bueno siempre tiene un porque, quieres algo bueno? CÓMPRALO AQUÍ

lunes, 11 de noviembre de 2013

Arzuaga Crianza 2010. El pergamino de Quintanilla

Arzuaga Crianza 2010
Solían decir que todos los caminos llegan a Roma, lo que no sabemos es cuántos de ellos pasan antes por Quintanilla de Onésimo. Hoy no hay preámbulos, hay vino. Descorchamos un caldo que permaneció 16 meses en madera mixta y esto es lo que pasó: En copa mostraba una capa media/alta con un ribete granate que con contrastes de luz mostraba reflejos de frambuesa; en nariz comienza el desfile de sensaciones, podeis recibir maderas con edad, lácticos hundidos en la fruta roja, especies que huyen de la ciudad para volver a la mata y cacaos junto a nuez moscada como aderezo de un aroma homogeneo. Calórico en olores que densa la fruta madura que lleva dentro. Su entrada es melosa, precavida pero aterciopelada; como dice una mujer que quise conocer: su inicio es como la caricia antes del beso. Durante el paso se hace carismático, con su mezcla de frutas de colores mixtos que no encuentran rival en el Duero; su acidez sube 2 peldaños para tocar el timbre en el apogeo de la expresión del vino, su final es eterno devolviendo a la boca lo que la nariz retuvo. Olerlo te obliga a cerrar los ojos y beberlo te hace reflexionar, porque creí saber y hoy descubrí que no supe nada hasta mi primera botella de Arzuaga. Golpeamos con nuestro guante, con desafio incluido, a cualquier carta que no tenga impresa un vino que nazca de las manos de la familia Arzuaga-Navarro, si falta la consideraríamos incompleta. Por 14,95 € lo recomendamos para los que odian astringencias innecesarias o los que huyen de la acidez, porque es sólo fruta y sobretodo porque después de la caricia siempre llega el beso y este fué de los que enamoran. Pon dónde se va a Quintanilla?

lunes, 4 de noviembre de 2013

Ostatu Reserva 2008. La edad de la Inocencia

Ostatu Reserva 2008
Puede ser que lo mejor de esta nota de cata sea el título o que lo mejor de este vino sean sus terciarios en nariz pero si me das una cuántas líneas, te convenzo de que existe algo más. Hoy Bodegas Ostatu, nos hace llegar un hijo reserva de la rioja alavesa; ayer sabíais cuando nació y hoy sabréis como ha crecido. Carne roja manchando el plato mientras mi descorchador de dos tiempos rompe los obstáculos para llenar las copas. Allí encontramos un caldo de capa alta de ribete picota que no quiere rivalidad con el violáceo; lo acercamos a la nariz y quisimos parar ahí, nos emocionó. Verdad fué que recibimos toques de regaliz fino, su mermelada de frutos rojos fué notable o sus destellos de vainillas y canelas eran adornos de olor, pero prometemos no engañaros porque si cerráis los ojos podéis recibir el mismo perfume de la barrica recién tostada salida de la tonelería, sólo por eso mereció la pena invitarlo a la cena. Pero aún hay más... En boca propone entrada densa, con una melosidad que embauca el paso devolviendo a la boca recuerdos de fresones hechos compota que exprimen sus gotas para darle edad a este vino. Son 3 pasos y 3 sensaciones donde la intensidad va creciendo hasta el salivado en el que desembocan sus taninos equiláteros con la acidez de samaniego. Es un maduro de 50 con las ganas de vivir de un joven; la intensidad en el vino como en la vida no lo es todo y pagar 14 € por emocionarte durante una cena es el mínimo desliz que debe cometer un amante del vino. Si tienes más de una botella, deja alguna reposar unos meses, su evolución puede ser asombrosa. Beber y Samaniego de la mano de Ostatu.

viernes, 4 de octubre de 2013

Valpincia 2012. Otoños con verdejo

Valpincia Blanco 2012
Llenamos los botelleros de la verdejo, es el boomerang de los vinos, por muchas botellas que vacíes siempre vuelven llenas a la mesa. Hoy Bodegas Valpincia nos trae su blanco averdejado donde la imagen de una hoja vistiendo la botella nos da pistas, no creemos en las casualidades. El vino, ya en copa, desvela un amarillo desgastado con fondos verdosos, son colores translucidos aunque puros. En los aromas vencen las frutas blancas donde se desmarca la manzana, con cítricos de fondo. Ya en boca propone sabores suaves con fruta de azúcar que no llega a la tropical que absorbe a otros verdejos; su insinuación cítrica, que antes olimos, le da profundidad en su recorrido. El final quiere dejarte recuerdos a fruta más verde con sensaciones terrosas o de hierba sesgada. Es un vino sin altibajos, con la intensidad oportuna para quién quiere probar o para quién ya lo ha probado todo. Y mientras escribimos esto y miramos la botella, desciframos que su final distinto puede traducirse en esas hojas, quizás más bien secas que las verdosas que se dibujan en la etiqueta. Un enigma que te costará muy poco descubrir, ya que por 3 € puedes beber y ser sumiller por una tarde. Mientras lo buscas me echo otra copa, que con sus 13% se escribe mejor!